
El doctor Eduardo Martiré, presidente de la Academia Nacional de Historia de Argentina, ha tenido la amabilidad de enviarme, por medio de nuestro secretario académico, Lic. Pedro Escalante Arce, su valiosa obra titulada “1808, la clave de la emancipación hispanoamericana”, que llega a su segunda edición, (Buenos Aires, octubre 2002).
El doctor Martiré, a quien conocí en el Congreso de Academias de Historia, celebrado en Puerto Rico, es, además de excelente historiador, doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Así se inicia la bibliografía sobre el Bicentenario de la Independencia de América, que comenzó a conmemorarse en Ecuador, Bolivia y próximamente, en Argentina.
El doctor Martiré con su obra titulada “1808, la clave de la emancipación hispanoamericana”, toma como punto de partida para conmemorar el bicentenario la dictación de la Constitución de Bayona, en la que participaron los primeros diputados de América.
Debe recordarse que fueron dos los ordenamientos constitucionales que dieron nacimiento a nuestra independencia: la de Bayona, en 1808, y la de Cádiz, en 1812, en la que, por cierto, tuvo participación destacada el diputado salvadoreño presbítero y doctor José Ignacio Ávila, oriundo de San Miguel.
En la obra del doctor Martiré, hay citas valiosas sobre los diputados de América, entre los cuales sobresalió el diputado por Nueva Granada, Colombia, doctor Francisco Antonio de Zea, natural de Medellín. Se trataba de un connotado y prestigioso científico que había pasado dos años en prisión, por ser considerado por el gobierno español, vinculado al proceso seguido contra el prócer Antonio Nariño, uno de los promotores de la independencia de América, y que formó parte, en vista de sus méritos y aptitudes, de las principales sociedades científicas de Francia y España. Por ello, fue nombrado director del Instituto Botánico de Madrid.
El diputado Zea tuvo, además de su aporte científico, una intervención oportuna cuando se llevó a cabo la reunión de notables, en la ciudad francesa de Bayona, en junio de 1808. El emperador de Francia Napoleón Bonaparte, quien proclamó a su hermano José como Rey de España, oyó la exposición de los diputados, especialmente la del colombiano Francisco Antonio de Zea.
Luego se incorporaron en las reuniones de Bayona varios diputados americanos, entre ellos el representante de Caracas, José Hipólito Odoardo. El documento sobre la libertad de América, dado a conocer por Carlos A. Villanueva, no tiene fecha, pero fue extendido de puño y letra del diputado Zea. La Constitución de Bayona, que por cierto nunca tuvo aplicación práctica, fue promulgada el 6 de junio de 1808 y constaba de 146 artículos.
El punto de partida para los salvadoreños, antes de la Declaratoria de Independencia del 15 de septiembre de 1821, fue la Constitución de Cádiz de 1812, que tuvo dos fases: la primera, en que intervino el diputado José Ignacio Ávila, de San Miguel. Luego, una segunda parte en que intervino el diputado José Mariano Méndez, cuyos restos están enterrados en la ciudad de Santa Ana.
Escrito por José Enrique Silva / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA
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